Tenía ganas de escribir por escribir, es necesario para mi drenar a través de la escritura, es mi forma de desahogo y de soltar muchas cosas que en ocasiones me gustaría gritar, creo que por eso me gusta tanto Twitter.
Pero no quiero escribir sin sentido, me gusta que todo lo que escriba tenga un propósito así sea que sólo lo conozca yo o que alguien se atreva a descifrarlo.
Creo que todo cristiano pasa por pruebas en su vida al que no le suceda pues comience a preocuparse porque las pruebas son una forma de moldearnos de parte de Dios. No es que todo el tiempo la tenemos que pasar mal pero pasarla siempre bien no es garantía de que estás avanzando.
En medio de la prueba puede suceder muchas cosas, la única garantía que tenemos es que "a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien....", en estos momentos esa es mi garantía, mi fortaleza y la promesa de que todo irá al final bien.
Ahora, debo reconocer que en varios momentos de mi vida me he sentido estancada, sin fuerzas y sintiendo una carga tan pesada que hablar de Dios requiere un esfuerzo extra, lo que me lleva a estar fuera de tono a lo que muy dentro de mí quiero. Cuando eso sucede creo que si yo estuviera en el lugar de Dios hace rato me hubiera dado tres cachetadas a ver si Lea reacciona, pero Dios sabe cómo tratar conmigo, sabe que no puedo permanecer mucho tiempo así, sabe que lo necesito porque él es mi vida.
Él es mi respirar
Él es mi verdad
Él es mi motivo de vivir
y no hay nadie más a quien quiera servir.
Dejo las cargas a un lado, dejo las preocupaciones por otro, todas fuera del camino para correr a Él, el verdadero amor.
"Sin embargo, si digo que nunca mencionaré al Señor o que nunca más hablaré de su nombre, una palabra arde en mi corazón como fuego. ¡Es como fuego en mis huesos! ¡Estoy agotado tratando de contenerla! ¡No puedo hacerlo!"
Jeremías 20:9 (NTV)
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