Pero dentro de ti sabes del dolor que sientes, la culpa y la ansiedad mezcladas para hacerte sentir miserable. Es como si no valieras y tu misma necesitaras darte valor y sentirte libre de la moda que impone el mercado.
Es solo que al mercado no le importa, a las grandes empresas no les interesa si llegas al ideal o no y aunque a otras chicas si le importe no pueden estar allí para detener el sangrado de tu corazón.
La guerra que haces no es contra el hambre, es contra ti misma puesto que te destruyes por dentro aunque creas que te ves hermosa por fuera.
Pero hay alguien que no te exige como la sociedad, hay alguien que te ama tal como deseas ser amada, alguien que está anhelando que lo ames y que está dispuesto a rescatarte, es Cristo. Lo sé, parece una fábula o un cuento de camino pero dale la oportunidad y verás que hay algo más en la vida que contar cuantas calorías comiste, cuando peso deseas perder o cuantas lágrimas ya no quieres soltar.
Si no te amas deja que Cristo lo haga, te llene de su amor para que aprendas a amarte, verás que sí lo hará.
Sé lo que se siente que la gente te diga lo delgada que estás y que empiecen a preguntarte si tienes algún problema, que tus papás o amigos se molesten contigo porque no comes pero la diferencia conmigo bella es que sí como y estoy haciendo el esfuerzo para llegar a un peso sano, me acepto tal cual soy y si quiero aumentar es por mi salud, para tener fuerzas para enfrentar el día a día, no lo hago porque me sienta mal conmigo misma. Eso es porque Cristo me enseñó a amarme.
Todo en exceso es malo excepto el amor de Dios, tenlo en mente, puedes hablar conmigo por mi twitter @UnaLeaMas o hacerme una pregunta por la casilla de Ask que está al lateral del blog. Dios te guarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario